viernes, 14 de abril de 2017

El Fuego de mi Memoria

Me encontraba, por aquel entonces, sentada con las piernas cruzadas en aquella especie de invernadero; observaba a los invitados danzando alrededor de la pista de baile. Sujetaba un triste vaso con refresco, y pensaba en mis cosas sin prestar especial atención, cuando unos nuevos acordes sonaron en los altavoces. Fito y los Fitipaldis comenzaron a inundar la sala con su música, y yo me levanté, de forma inconsciente. Se me agolparon en la mente todos y cada uno de los recuerdos de mi infancia con aquella persona; tardes de parque, castillos de arena bajo el sol e innumerables veces escuchando esa pieza. Apenas nos encontrábamos un par de veces al año, pero cada vez que la melodía y yo nos rozábamos, percibíamos, parecían muchas más.

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